Dreams don't turn to dust (Privado Sudáfrica)
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Dreams don't turn to dust (Privado Sudáfrica)
Caminaba por las concurridas calles de una ciudad muy lejana a la suya, vestido con ropa de civil y no con esa incomoda y calurosa sotana que siempre le hacían portar y por la cual la mayoría de las personas le daban un trato diferente y especial, un trato que la mayor parte del tiempo odiaba.
Esta era la séptima vez del mes que se escapaba de sus superiores y sus guardas espaldas, para huir, tratando de escapar de las forzas risas, las fingidas sonrisas, de ese mismo viejo y solitario lugar y de esas murallas de falsedad que caracterizaban a la mayoría de las personas con las que convivía y todo esto solo desaparecía cuando lograba huir lejos de todo su entorno; en busca de un lugar donde pudiera ser el mismo, sin mascaras, sin hipocresías, ni tratos especiales y mucho menos secretos…solo él mismo.
El calor del ese día era bastante sofocante, y más para una persona como él. Necesitaba un poco de agua, un lugar fresco y sombra. Hace ya tiempo que se le habían acabado las ganas de seguir caminando. Se le acabaron con el calor. Pero aun así continúo en busca de un lugar fresco, no regresaría a donde se encontraba “su santidad” no ahora que había logrado su objetivo de escapar sin que lo descubrieran o que alguno de sus guardas espaldas lo siguiera. Odiaba su débil cuerpo y ese maldito calor, ese calor que se comenzaba a acumular en su cuerpo, haciendo que se sintiera tremendamente débil, con mareos súbitos y un dolor de cabeza insoportable. “¿Por qué elegí esta ciudad tan caliente para huir? ¿Por qué no una más fría o tibia?” fueron estos sus últimos pensamientos cuando a causa de esa insolación desfalleció en medio de la concurrida, pequeña y calurosa callejuela.
…Un buen hombre lo cargo llevándolo a la clínica más cercana, una clínica en la cual no había muchos pacientes pero si mucho personal medico. Algo bueno para el joven italiano.
Esta era la séptima vez del mes que se escapaba de sus superiores y sus guardas espaldas, para huir, tratando de escapar de las forzas risas, las fingidas sonrisas, de ese mismo viejo y solitario lugar y de esas murallas de falsedad que caracterizaban a la mayoría de las personas con las que convivía y todo esto solo desaparecía cuando lograba huir lejos de todo su entorno; en busca de un lugar donde pudiera ser el mismo, sin mascaras, sin hipocresías, ni tratos especiales y mucho menos secretos…solo él mismo.
El calor del ese día era bastante sofocante, y más para una persona como él. Necesitaba un poco de agua, un lugar fresco y sombra. Hace ya tiempo que se le habían acabado las ganas de seguir caminando. Se le acabaron con el calor. Pero aun así continúo en busca de un lugar fresco, no regresaría a donde se encontraba “su santidad” no ahora que había logrado su objetivo de escapar sin que lo descubrieran o que alguno de sus guardas espaldas lo siguiera. Odiaba su débil cuerpo y ese maldito calor, ese calor que se comenzaba a acumular en su cuerpo, haciendo que se sintiera tremendamente débil, con mareos súbitos y un dolor de cabeza insoportable. “¿Por qué elegí esta ciudad tan caliente para huir? ¿Por qué no una más fría o tibia?” fueron estos sus últimos pensamientos cuando a causa de esa insolación desfalleció en medio de la concurrida, pequeña y calurosa callejuela.
…Un buen hombre lo cargo llevándolo a la clínica más cercana, una clínica en la cual no había muchos pacientes pero si mucho personal medico. Algo bueno para el joven italiano.

Jezræl- Vaticano

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Fecha de inscripción: 02/10/2011
Re: Dreams don't turn to dust (Privado Sudáfrica)
No era novedad que a su consultorio llegaran desafortunados turistas, que no acostumbraban a caminar bajo las altas temperaturas de su árida tierra. Aquel jóven no había sido la excepción. Mientras indicaba a sus enfermeras que lo colocaran sobre la camilla y le pusieran paños mojados para refrescarle la frente, el doctor Theiler preparaba los utensilios para hacerle una revisión mas que nada, rutinaria.
Ántes, abrió la ventana del elegante consultorio, para dejar que su paciente se refrescara y acomodandose la bata se dirigió hacia el, removio sus paños para darse la oportunidad de observar alguna contracción en su rostro que pudiera determinarle que tanto había estado bajo los efectos del sol. Pero se vio a si mismo cursioso cuando encontro el rostro de el otro particularmente hermoso, apacible y lleno de una extraña luz. Curioso, habia visto cientos de mujeres hermosas en su vida, la cual, como territorio era larga, pero la belleza de aquella cara era diferente, quiza un poco conocida. Unos pequeños instantes, emitiendo respiraciones tan audibles como los vientos de la noche, se quedo observando a aquel hombre, lánguido sobre la camilla, ahora relajando sus facciones, apenas sintiendo como la frescura del consultorio empezaba a surtir efecto. No supo si la luz que emanaba, era por si mismo, o culpa de los rayos de sol que se atenuaban con la habitación. Quizá podría coquetearle, ¿Porque no? Pero recordo que para eso debia curarle y despertarle, asi que con cuidado volvio a colocar un paño mojado sobre su blanca frente.
Ántes, abrió la ventana del elegante consultorio, para dejar que su paciente se refrescara y acomodandose la bata se dirigió hacia el, removio sus paños para darse la oportunidad de observar alguna contracción en su rostro que pudiera determinarle que tanto había estado bajo los efectos del sol. Pero se vio a si mismo cursioso cuando encontro el rostro de el otro particularmente hermoso, apacible y lleno de una extraña luz. Curioso, habia visto cientos de mujeres hermosas en su vida, la cual, como territorio era larga, pero la belleza de aquella cara era diferente, quiza un poco conocida. Unos pequeños instantes, emitiendo respiraciones tan audibles como los vientos de la noche, se quedo observando a aquel hombre, lánguido sobre la camilla, ahora relajando sus facciones, apenas sintiendo como la frescura del consultorio empezaba a surtir efecto. No supo si la luz que emanaba, era por si mismo, o culpa de los rayos de sol que se atenuaban con la habitación. Quizá podría coquetearle, ¿Porque no? Pero recordo que para eso debia curarle y despertarle, asi que con cuidado volvio a colocar un paño mojado sobre su blanca frente.

Sudafrica- Mensajes: 7
Fecha de inscripción: 02/10/2011
Re: Dreams don't turn to dust (Privado Sudáfrica)
Ese calor insoportable que sentía había ido disminuyendo, ahora todo se sentía tan fresco y cómodo, que por si él fuera hubiera deseado estar así por mucho tiempo.
Abrió lentamente sus ojos, en un principio la luz que entraba con fuerza le molesto un poco, pero no tardo mucho en que sus ojos se acostumbraran a esta, cuando esto paso pudo ver claramente el lugar donde estaba: Todo era muy elegante y lindo, había una gran ventana cerca de su cama la cual daba vista a un amplio jardín, una mesita de noche cerca de su cama en la cual se encontraba un hermoso jarrón lleno de flores que la adornaban, y una silla que se encontraba a unos cuantos metros de él…la cual para sorpresa de Jezrael no se encontraba vacía.
Con un poco de dificultad se sentó en la cama, sin dejar de fijar su mirada en la persona que se encontraba sentada en la silla y que también lo miraba. “¿Quién es él?” Se lo preguntaba una y otra vez, lo único que sabía de él era que a juzgar por su ropa podía deducirse que era el médico encargado de atentarlo...pero eso no le importaba, quería saber un poco mas de ese hombre que tenía algo que realmente le atraía, pero no sabía que era; tal vez eso que le atraía eran sus hermosos ojos o ese semblante que emanaba una paz y una confianza que nunca antes había visto en alguien más.
Se quedo mirando a esa persona por varios minutos sin decir nada, tan solo contemplando la hermosura de su rostro… y aunque tenía muchas dudas, no le preguntaría porque estaba ahí o en qué lugar estaba, ya que ambas preguntas eran bastante obvias y tontas. -¿Quién me trajo?- pregunto finalmente, arrastrando cada palabra con algo de temor por la respuesta, pero aun con ese temo, no aparto la mirada de esos hermosos y penetrantes ojos color miel, que lo hacían sentirse perdido en ellos.
Abrió lentamente sus ojos, en un principio la luz que entraba con fuerza le molesto un poco, pero no tardo mucho en que sus ojos se acostumbraran a esta, cuando esto paso pudo ver claramente el lugar donde estaba: Todo era muy elegante y lindo, había una gran ventana cerca de su cama la cual daba vista a un amplio jardín, una mesita de noche cerca de su cama en la cual se encontraba un hermoso jarrón lleno de flores que la adornaban, y una silla que se encontraba a unos cuantos metros de él…la cual para sorpresa de Jezrael no se encontraba vacía.
Con un poco de dificultad se sentó en la cama, sin dejar de fijar su mirada en la persona que se encontraba sentada en la silla y que también lo miraba. “¿Quién es él?” Se lo preguntaba una y otra vez, lo único que sabía de él era que a juzgar por su ropa podía deducirse que era el médico encargado de atentarlo...pero eso no le importaba, quería saber un poco mas de ese hombre que tenía algo que realmente le atraía, pero no sabía que era; tal vez eso que le atraía eran sus hermosos ojos o ese semblante que emanaba una paz y una confianza que nunca antes había visto en alguien más.
Se quedo mirando a esa persona por varios minutos sin decir nada, tan solo contemplando la hermosura de su rostro… y aunque tenía muchas dudas, no le preguntaría porque estaba ahí o en qué lugar estaba, ya que ambas preguntas eran bastante obvias y tontas. -¿Quién me trajo?- pregunto finalmente, arrastrando cada palabra con algo de temor por la respuesta, pero aun con ese temo, no aparto la mirada de esos hermosos y penetrantes ojos color miel, que lo hacían sentirse perdido en ellos.
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No se me ocurrió nada, espero este bien DX

Jezræl- Vaticano

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Fecha de inscripción: 02/10/2011
Re: Dreams don't turn to dust (Privado Sudáfrica)
Fue gloriosamente hipnótico, la manera en la que sintió una repentina necesidad de analizar cada detalle de su rostro delicado y con sus ojos observadores, grabar cada detalle en su memoria. Y nada le importo, pues al no despegar sus ojos de los ajenos no fue capaz de volverse a la realidad y darse cuenta que el hombre ya se había incorporado.
De primera no respondio, solo siguio en esa apreciación silenciosa de su rostro.
Hasta que su suave voz lo saco de sus pensamientos, misma reaccion que le llevo a sacudir su cabeza y levantarse de la silla, algo consternado por aquellos segundos que le parecieron horas.
.-Ha sido un humilde vendedor, que le vió tirado en las calles seguramente- Quiza para despejar un poco aquella sensación que no comprendia, se dirigio rapidamente a su escritorio, para buscar alguna forma que llenar, algo que revisar o cualquiera tonteria que pudiera alejarlo de ese iluminado semblante.
Contestó aparentando su concentración en algunas hojas, luego se dirigió a su cajón sacando algunos instrumentos para revisarle- .No se levante, cecioremonos de que no volvera a desmayarse antes de dejarle ir
De primera no respondio, solo siguio en esa apreciación silenciosa de su rostro.
Hasta que su suave voz lo saco de sus pensamientos, misma reaccion que le llevo a sacudir su cabeza y levantarse de la silla, algo consternado por aquellos segundos que le parecieron horas.
.-Ha sido un humilde vendedor, que le vió tirado en las calles seguramente- Quiza para despejar un poco aquella sensación que no comprendia, se dirigio rapidamente a su escritorio, para buscar alguna forma que llenar, algo que revisar o cualquiera tonteria que pudiera alejarlo de ese iluminado semblante.
Contestó aparentando su concentración en algunas hojas, luego se dirigió a su cajón sacando algunos instrumentos para revisarle- .No se levante, cecioremonos de que no volvera a desmayarse antes de dejarle ir

Sudafrica- Mensajes: 7
Fecha de inscripción: 02/10/2011
Re: Dreams don't turn to dust (Privado Sudáfrica)
Sonrió levemente al escuchar que la persona que lo había llevado al hospital era tan solo un vendedor y no un consignado que sus superiores había enviado a buscarlo, el saber eso le daba un poco mas de tranquilidad a su persona.
No contesto nada al respecto tan solo se limito seguir con la mirada al joven de cabellos rubios, qué con su gran atractivo y sus cautivadores ojos había llegado a embelesar por completo al italiano.
Nunca en su vida había sentido una fascinación tan grande hacia alguien y eso le extrañaba un poco; era acaso esa atracción hacia su médico, el amor a primera vista que tanto había leído en libros o solo era un síntoma causado del calor… sea lo que sea era algo nuevo para él, algo que nunca antes había llegado a sentir o experimentar, algo que aunque fuera un poco incomodo le agradaba bastante, y era muy claro que no era un síntoma causado por el calor.
Continúo observando al joven; El chico era algo más alto que él, con un rostro realmente encantador y eso a su parecer le daba presencia, atractivo y elegancia que lo llegaban a caracterizar, y al parecer debajo de esa bata blanca se escondía un cuerpo atlético y bien definido. “Me estoy volviendo loco, esto no puede estar pasando.” pensó desviando su mirada hacia alguna parte en la cual no se encontrara el sudafricano, tenía que sacar de su mente a ese chico ya que no podía creer que se encontrara en esa situación, pero debía de admitir que se encontraba nervioso y un poco intimidado por la presencia de esa persona que desde el primer momento en que lo vio lo encanto por completo.
Escucho atento cada palabra de esa suave voz, asintiendo a esas palabras, y ante el silencio que se formo no dijo nada, que aunque quisiera hablar, su garganta reseca por falta de algún liquito le impedía que lo hiciera, las palabras en ese momento eran tan difíciles de articular o al menos eso parecía. - Bien, pero antes de el chequeo… - hizo una pausa de algunos segundo por el pequeño dolor que le causaba articular palabras -me gustaría tomar un poco de agua y.. Y..saber ¿Cuál es su nombre?- le pido amablemente y encogiéndose de hombros volvió a fijar su mirada en en la de el rubio, en ese instante lo había decidido, no importaba si lo que sentía por el rubio era amor o simple curiosidad, solo sabía que quería saber más acerca de él.
No contesto nada al respecto tan solo se limito seguir con la mirada al joven de cabellos rubios, qué con su gran atractivo y sus cautivadores ojos había llegado a embelesar por completo al italiano.
Nunca en su vida había sentido una fascinación tan grande hacia alguien y eso le extrañaba un poco; era acaso esa atracción hacia su médico, el amor a primera vista que tanto había leído en libros o solo era un síntoma causado del calor… sea lo que sea era algo nuevo para él, algo que nunca antes había llegado a sentir o experimentar, algo que aunque fuera un poco incomodo le agradaba bastante, y era muy claro que no era un síntoma causado por el calor.
Continúo observando al joven; El chico era algo más alto que él, con un rostro realmente encantador y eso a su parecer le daba presencia, atractivo y elegancia que lo llegaban a caracterizar, y al parecer debajo de esa bata blanca se escondía un cuerpo atlético y bien definido. “Me estoy volviendo loco, esto no puede estar pasando.” pensó desviando su mirada hacia alguna parte en la cual no se encontrara el sudafricano, tenía que sacar de su mente a ese chico ya que no podía creer que se encontrara en esa situación, pero debía de admitir que se encontraba nervioso y un poco intimidado por la presencia de esa persona que desde el primer momento en que lo vio lo encanto por completo.
Escucho atento cada palabra de esa suave voz, asintiendo a esas palabras, y ante el silencio que se formo no dijo nada, que aunque quisiera hablar, su garganta reseca por falta de algún liquito le impedía que lo hiciera, las palabras en ese momento eran tan difíciles de articular o al menos eso parecía. - Bien, pero antes de el chequeo… - hizo una pausa de algunos segundo por el pequeño dolor que le causaba articular palabras -me gustaría tomar un poco de agua y.. Y..saber ¿Cuál es su nombre?- le pido amablemente y encogiéndose de hombros volvió a fijar su mirada en en la de el rubio, en ese instante lo había decidido, no importaba si lo que sentía por el rubio era amor o simple curiosidad, solo sabía que quería saber más acerca de él.

Jezræl- Vaticano

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Fecha de inscripción: 02/10/2011
Re: Dreams don't turn to dust (Privado Sudáfrica)
Lo primero que hizo al escuchar su voz, fue determinar que era armoniosa y quizá algo melódica, aquello le daba la impresión de que se trataba de una persona elocuente, luego, buscando un poco su profesionalismo perdido en esos instantes, analizo que sus palabras no temblaran ni denotaran debilidad. Por el momento todo parecía estar "Bien" y de inmediato acudió a darle el vaso de agua que pedía, sirviendo de una jarra que tenia ahí, puesto que siempre hacia calor en Sudáfrica. Al entregárselo premedito un poco su respuesta, sin haberle extrañado que quisiera saber su nombre, era una formalidad entre doctor y paciente...o entre personas que se conocen en general, pero por alguna razón sentía cierto gusto porque le pregunto su nombre, ya que eso le daba derecho de hacerle la misma cuestión.
--Doctor Neilson Theiler, para servirle--Sonrió suavemente, de manera cordial y luego tomo de la mesilla junto a la cama un aparato para tomar la presión y pidió gentilmente con un gesto que le prestara su brazo-- ¿Y el suyo?
--Doctor Neilson Theiler, para servirle--Sonrió suavemente, de manera cordial y luego tomo de la mesilla junto a la cama un aparato para tomar la presión y pidió gentilmente con un gesto que le prestara su brazo-- ¿Y el suyo?

Sudafrica- Mensajes: 7
Fecha de inscripción: 02/10/2011
Re: Dreams don't turn to dust (Privado Sudáfrica)
Una gran sonrisa se dibujo en su rostro, al saber el nombre del chico el cual lo había cautivado tanto -Neilson Theiler- murmuro para sí mismo unas cuantas veces, no podía creer que el solo pronunciar su nombre lo hacía realmente feliz, en ese instante sintió como su corazón latía cada vez más fuerte, como las mariposas revoloteaban en su estomago y como ese sonrojo invadía sus mejillas. En cuestión de segundos cayó en cuenta que todas esas sensaciones se la producía un hombre, un hombre como él; esto no está bien, esto no le podía estar pasando a él, eso no era normal y mucho menos moral.
Tratando de controlarse extendió la mano al mayor para que este tomara su pulso, mientras mental mente se se afirmaba con poca convicción que todo lo que sentía en esos momentos era por causa del calor y de lo débil que se sentía, pero en un instante fue sacado de su pensamiento por la pregunta del mayor. -¿Mi nombre?...- lo pensó por un instante, su corazón no dejaba de latir y … no podía decirle todo su nombre ya que si lo hacía descubriría quien era, y eso sería realmente malo, por primera vez en toda su vida tenía miedo de que alguien lo odiara por ser el representante de una religión. -Jezrael- dijo tajantemente, no agregaría ni su apellido o su primer nombre, no deseaba que ese chico lo odiara, no por algo tan estúpido.
Miro al joven con una mirada llena de tristeza y le sonrió gentilmente, en esos pequeños instante que parecían eternos sintió un pequeño dolor en su pecho pero decidió ignorar esto y cambiar el rumbo de la conversación -¿En qué cuidad me encuentro?- miro por solo un pequeño instante por la gran ventana, para volver a fijar su ojos en el bello rostro del rubio
Miro al joven con una mirada llena de tristeza y le sonrió gentilmente, en esos pequeños instante que parecían eternos sintió un pequeño dolor en su pecho pero decidió ignorar esto y cambiar el rumbo de la conversación -¿En qué cuidad me encuentro?- miro por solo un pequeño instante por la gran ventana, para volver a fijar su ojos en el bello rostro del rubio

Jezræl- Vaticano

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Fecha de inscripción: 02/10/2011
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